El
enclave de absoluto privilegio del que goza el
Hotel Rocce Sarde hace de él un lugar único
y excepcionalmente agradable. Desde la pequeña
colina de jardines y arbustos mediterráneos
sobre la que fue construido, el hotel se asoma
al Golfo de Cugnana y, casi como si se tratara
de un convento rural, se muestra sereno entre
los enormes granitos color rosa, guardianes de
una extraordinaria tranquilidad.
El Relais Rocce
Sarde ofrece un servicio sencillo, refinado y rico
en atenciones, y está a sólo dos
kilómetros del mar.
Un servicio de minibus lleva gratuitamente y en
pocos minutos a nuestros huéspedes a la
bella playa de Portisco.
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