La
piscina, protegida por las rocas suavizadas por el
paso de los siglos,
actúa como cómplice discreta de los momentos
de relax de las tardes, frescor veraniego y pensamientos
románticos.
Por la tarde, entre los chapuzones
en la piscina y los baños de sol, los huéspedes podrán
refrescarse con bebidas y elaborados cocktails servidos
desde el Bar de la Piscina.
Después de la cena nuestros huéspedes
se podrán relajar al borde de la piscina. La
atmósfera romántica está asegurada
por las rocas iluminadas, las notas del Piano Bar y
por unos combinados preparados con fantasía
por nuestros camareros.